domingo, 1 de abril de 2012

Semana Internacional de la Lectura Hidalgo 2012 - 4º Encuentro Latinoamericano de Escritores Hidalgo 2012



Semana Internacional de la Lectura Hidalgo 2012
4º Encuentro Latinoamericano de Escritores Hidalgo 2012, nuestra nueva aventura ULatE que comienza con los preparativos, quién viene, a dónde, ¿se podrá?, se puede. Tanta gente maravillosa me he encontrado en este encuentro en sus tres emisiones y esta cuarta, que lo hace realmente todo un encuentro, desde el inicio en que se concibe la idea, aunque innegable es que se dan los desencuentros como para que quede la palabra con todos sus derivados y sus sentidos.
Éste es uno especial como lo fue el de 2011 con nuestros pueblos originarios representados, 13 municipios, 23 instituciones educativas, los escritores de Brasil, Perú, Colombia, Argentina, El Salvador, España, Estados Unidos y Venezuela, y de la república mexicana de Sonora, Veracruz, Tabasco, Puebla, Jalisco y el Distrito Federal.
En esta ocasión en la Semana Internacional de la Lectura en Hidalgo festejaremos la lectura y el  libro con escritores de Brasil, Perú, Argentina, Chile, Nicaragua, El Salvador, España y Venezuela, de México: Sonora, Chihuahua, Oaxaca, San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco, Puebla, Tamaulipas, Jalisco y el Distrito Federal y estaremos en 19 municipios hidalguenses que orgullosamente mostraremos a los compañeros escritores y a los artistas que nos visitan y así brindarles la contemplación de la rica diversidad del paisaje de esta tierra.
Nos espera Tezontepec con sus aguas termales, en el Valle del Mezquital, Cardonal con sus cactus y sus grutas, los vientos de Pachuca, el clima templado a frío de Tulancingo, y Acaxochitlán con sus bosques. Iremos del clima cálido al frío de la montaña con nuestras lecturas reconociendo la hospitalidad hidalguense en los diferentes acentos, en la variedad de sus sabores y platillos.
La Unión Latinoamericana de Escritores ULatE con paso firme continúa su labor por la lectura en este 4º Encuentro Latinoamericano en el marco de la Semana de la Lectura en Hidalgo 2012, en el que se visitarán más de 30 instituciones educativas, se rendirá homenaje al poeta chihuahuense Rogelio Treviño, y se entregará nombramiento al poeta uruguayo mexicano Saúl Ibargoyen como Presidente Honorífico de esta Unión por su trayectoria literaria, su "latinoamericanidad", su sencillez y su generosidad para quienes se inician en el oficio de escribir.
En una colaboración con la SEPH: la Coordinación de Programas de Secundarias Generales, Coordinación de Bibliotecas de Secundarias Generales, el Programa Estatal de Lectura, la Academia de Extensión Universitaria y Difusión de la Cultura de la FES Zaragoza UNAM, CulTuralcingo, CALIPEDIA, Los Ablucionistas y la ULatE, coordinan esta Semana Internacional de Lectura en Hidalgo 2012.
Las Presidencias Municipales de Tezontepec de Aldama, Cardonal, Acaxochitlán organizan y patrocinan en sus respectivas sedes esta Semana de Lectura. En Tulancingo, la Presidencia Municipal y la Unión Latinoamericana de Escritores organizan y patrocinan. Y, al igual que en los encuentros anteriores, la organización cubre el hospedaje y los alimentos de los escritores y artistas invitados.

Saúl Ibargoyen festejó su primeros 100 años En la Casa del Poeta Ramón López Velarde, el pasado 26 de marzo












CUMPLEAÑOS DE SAÚL IBARGOYEN

Con el propósito de adelantar el primer centenario del poeta y narrador
uruguayo/mexicano, que sería el 26 de marzo de 2030, varias decenas de sus
amigas y amigos, poetas o no, alumnos o no, lectores o escuchas de sus versos,
se reunieron en luminoso festejo. El evento fue el lunes 26, en el hospitalario
Bar Las Hormigas de la generosa Casa del Poeta, ciudad de México, dirigida por
Maricarmen Férez.
Hubo música roquera de gran tono, lecturas a cargo de casi 20 poetas, rencuentros
afectivos, entretejido de pláticas y asombros, musas diversas y hermosas
-incluyendo dos niñas-, acciones de conocimiento y libertad, presencia de
diplomáticos de Cuba y Uruguay, así como de editores, maestros, amadores de
libros y ciudadanos de lucha y trabajo. Y, como suele pasar en México, hubo
varias nacionalidades representadas -cubana, uruguaya, guatemalteca, poblana,
defeña y sus variantes-, como rica expresión de la Matria que es América Latina,
más España... y más allá también. La organización fue colectiva y bajo la sabia
dirección de la dramatruga y actriz Mariluz Suárez.
Fue pues un encuentro de amistad cierta, de confirmación de actitudes vitales y
gozosas, que tuvo a la poesía como axis mundi, en cuanto producto espiritual
actuante y solidario... y "cargado de futuro".

domingo, 26 de febrero de 2012

LOS QUE VUELVEN entrevista a Saúl Ibargoyen en Montevideo desde México por Gustavo Ogarrio

LOS QUE VUELVEN

En El Montevideano:

http://elmontevideanolaboratoriodeartes.blogspot.com/search/label/Reportajes

por Gustavo Ogarrio *


PRIMERA ENTREGA
“Nunca se regresa del todo”, afirma Saúl Ibargoyen en relación a la experiencia del exilio y con motivo de la publicación de su última novela, Volver… volver, título de resonancias populares, cuyo referente es una celebradísima canción ranchera, y en la que narra el regreso de un exiliado a su país de origen. En esta reflexión sobre los temas del exilio, pero también sobre el sustento cultural y político que impulsa toda su obra, Ibargoyen nos dice: “jamás nos vamos totalmente”. Saúl Ibargoyen, poeta y narrador uruguayo / mexicano, ha publicado más de cincuenta libros de poesía, cuento, novela, testimonio y teatro para niños. En 2002 recibió el Premio Carlos Pellicer y, en 2004, el Premio Nacional Juegos Florales de San Juan del Río, Querétaro. Entre sus últimos libros publicados se encuentran Toda la tierra, Cuento a cuento, El poeta y yo, La última copa, El Torturador y Juntaversos.
¿Cómo se enfrenta el destino cuando se llevan las marcas del exilio? ¿Qué es la memoria cuando aparece bajo la forma de una novela? ¿Cómo regresan a su país de origen los que ya traen otro país encima? Saúl Ibargoyen, poeta, narrador y ensayista de varias orillas, entre el Uruguay y México, pero también de varias fronteras, Uruguay y Brasil, hijo de esa larguísima frontera invisible creada entre su adopción mexicana y sus deseos rioplatenses, da a conocer esta nueva novela en la que se pregunta por un tema que ronda toda su obra: el regreso al país natal, su imposibilidad, su enfrentamiento con el pasado, el anacronismo que viven los que se van respecto con lo que se queda, las huellas de lo que ya no existe, o que existe de otra manera.
Volver… volver, su referencia a una popular canción mexicana, es la primera señal de ese ámbito que a este poeta le gusta tanto: el habla popular, el gesto de todos los días de una sociedad como la mexicana que vive sus fracasos y esplendores desde la canción ranchera.

Saúl, me gustaría primero que hablaras un poco no de esta última novela, sino de ciertas obras anteriores, muy cercanas en el tiempo, en las que veo prefigurado el tema de la memoria histórica respecto al pasado de represión y de dictaduras en muchos países latinoamericanos. Estoy pensando en tu novela anterior, El Torturador, una sátira un poco negra sobre un tema tan duro como la tortura, tratada sin tremendismos pero también sin ligerezas. ¿Cómo ves esta narrativa tuya respecto al momento de memoria actual que viven muchos de los países de América Latina?
En verdad, creo que la tortura como política terrorista de Estado opera en varios niveles. La aplicación de ese método destructivo de sometimiento implica efectos a largo plazo, más allá de la búsqueda de información o de implantar un miedo paralizante en el conjunto de la sociedad. Eso promueve un vínculo, que puede estirarse históricamente, como de mutua atracción entre el sujeto-Estado que realiza la tortura y el objeto-sociedad que la recibe. Por lo tanto, esto supone la existencia de una memoria que busca dolorosamente la verdad y la justicia, y de otra memoria que pretende convertir su discurso en una verdad ficticia y perversa. En tal sentido, creo que las zonas de mi narrativa en las que se da esta temática presentan, al menos, una posibilidad de ajustarse a un momento histórico en que, para algunos países del Cono Sur, se está acentuando el esclarecimiento de los incontables crímenes de lesa humanidad cometidos en los años 70 y 80. El tema de la tortura y su contenido ideológico -en razón de experiencias personales y colectivas-, es más que tema literario, en el que hay estupendos textos testimoniales y creativos, empezando por el relato de la crucifixión de Jesús-hombre por el Imperio romano; se transforma en un componente más de la cultura. O sea, es tal la presión del Estado terrorista (no hablo aquí de otro terrorismo) y, por decirlo así, de todo su aparato político, mediático, tecnológico, psicológico, científico, policial, castrense, etc., que esa modalidad de opresión resultan internalizada por la sensibilidad comunitaria. Como el niño golpeado y vejado que luego es golpeador y violador. En fin, así es mi personaje Escipión Carrasco, “el Torturador”, hijo de madre desconocida… La tradición de la tortura ha generado una respuesta literaria que también conlleva una tradición.

En otro trabajo tuyo, testimonial, Sangre en el Sur, pones a jugar una de tus ideas políticas más tenaces, dices que “el fascismo es uno”, ¿podrías hablarnos de esta idea y de su relación con el testimonio y tu narrativa?
Ese libro de testimonio desarrolla hechos y situaciones vividas en cabeza propia y en cabeza ajena, durante un lapso de tres décadas reales; también se apela en el relato a datos de la historia conosureña, pero bajo interpretación muy personal. La intención, aparte de la necesidad de la escritura como un monólogo dramático, era señalar asuntos que aparecen en otras obras mías, aunque el autor explícito (estimulado por un entrevistador fantasmático) se involucra casi sin límites con su propio discurso. Y en buena medida, para denunciar sin anestesia la presencia, el desarrollo y los nefastos resultados de la puesta en práctica del fascismo criollo en Sudamérica, como brutal avanzada del neoliberalismo, tan elogiado por las oligarquías nativas. La tesis de que el fascismo es uno solo, más allá de las máscaras democráticas que utilice, es una verdad evidente que no necesita demostración. “Las espinas envenenadas del fascismo” dijera Rodney Arismendi, siguen lastimando al cuerpo social en Uruguay, en Chile… Miremos hacia América Central y más arriba. Es uno solo, sí, pero tiene muchas cabezas.

Ahora sí quiero entrar en la novela Volver… volver, ¿quién es este hombre que lleva la voz, Leandro? Hay en su figura un trabajo novelesco desde tu propia autobiografía ¿dónde eres él y dónde no?

Pregunta para un psicoanalista, y yo soy solo un paciente… No se oculta que el personaje central, Leandro, está apegado a una autobiografía que uno escribe sin palabras, mientras va respirando en estos complejos y a veces contaminados aires del mundo. Y que después, bajo ciertas pulsiones, resulta escrita e inventada al mismo tiempo. Uno la vive sin escribirla y la escribe como si la viviera. Por tanto, autor explícito, autor implícito y narratario son uno solo, otra vez la trinidad… Leandro es el nombre de mi padre, es decir, su nombre vive, respira, pero murió hace 52 años. Decía mi amigo Hugo Giovanetti que detrás de una familia o un grupo humano, o alguien, siempre hay una persona, como una sombra que señala aconteceres y destinos. Puedo decir que hay una sombra para mí, siguiendo esta metáfora, como el otro, el doble, etc., pero esa sombra se ha vuelto transparente y su núcleo de seguro es blanco. He pensado que, a más del asunto central de la novela, el regreso de un exiliado a la ciudad natal, el otro asunto es un homenaje y el verdadero encuentro con mi padre.

En la novela hay figuras que ilustran perfectamente este choque entre pasado y presente, que representan la imposibilidad completa del “regreso” para el hombre Leandro. Por ejemplo, María Laura, una estudiante que precisamente estudia el presente en una de sus versiones artísticas, la literatura, o Rosita, que en su disposición amorosa recarga el presente de exilio de Leandro, aunque se esté ya de regreso, ¿es así esto?

No lo había pensado así, pues los personajes fueron apareciendo de quién sabe que “telas del corazón”, como universos nacidos de la nada (según Stephen Hawking), aunque esta teoría no sirva para los humánidos. Según los famosos griegos, hasta los dioses estaban sometidos a la necesidad, y mi personaje Leandro también, e igualmente María Laura y Rosita. Su aparición tal vez esté relacionada con ciertos huecos en la sensibilidad del protagonista, resultantes de historias pasadas que tienden a reiterarse, como si tratara de soñar en función de un acto de voluntad. Esto pretende significar que cada personaje tiene varias históricas apócrifas, es decir, escondidas, y la interacción con otra/o personaja/e despierta una sola de esas historias, en razón de la ley que expresa que un personaje no puede estar en dos lugares del relato simultáneamente. Ciertas partículas en la física cuántica, sí.

En El Montevideano:

http://elmontevideanolaboratoriodeartes.blogspot.com/search/label/Reportajes

* Ciudad de México, 1970. Narrador y ensayista. Actualmente es profesor de literatura latinoamericana en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Ha publicado los libros Cartografías del poder y la imagen (UMSNH, 2007), La mirada de los estropeados (FCE, 2011) y Épicas menores (UNAM / EÓN / SCDF).

domingo, 11 de diciembre de 2011

Saúl Ibargoyen y la obra El Torturador en el contexto de las nuevas escrituras mexicanas Por Marcos García Caballero

Saúl Ibargoyen y la obra El Torturador en el contexto de las nuevas escrituras mexicanas

Por Marcos García Caballero
Febrero 2011

En el número 227 de la revista Quién (29 de Octubre de 2010) aparece una sugestiva lista de los “50 personajes que mueven a México”. Lo mejor de esta lista o, por lo menos para los registros que se pretenden en este ensayo, es que: El número dos en cuanto a importancia de los personajes que aparecen es un escritor: Carlos Fuentes. En el cuatro está José Emilio Pacheco. En el diez, el historiador, escritor y director de Letras Libres, Enrique Krauze; en el número veintidós está un guionista que ha escrito novelas y libros de cuentos: Guillermo Arriaga. El lugar veintinueve lo ocupa Elena Poniatowska. Hay que aclarar que no es una revista que tenga acento en la literatura y que es más parecida a una revista para ser hojeada en un consultorio médico o que, dicha sea la verdad, todos estos escritores son cubiertos por los fenómenos mediáticos y que tal vez la verdad es que México sea el que los mueve a ellos y no al revés, pero es innegable el valor de sus trayectorias no sólo dentro sino fuera de México.
Ahora que si la pregunta fuera por quiénes son los cincuenta escritores que mueven a México, es seguro que podríamos barajar muchos nombres con certeza y creo, muchos de ellos con unanimidad.
Yo apuesto que en una lista así tendría que estar el nombre de Saúl Ibargoyen, escritor uruguayo-mexicano con un poco más de 30 años de trabajo activo en nuestro país.
Este año que acaba de concluir, Ibargoyen lo terminó con una gira de estudio y presentaciones de sus trabajos en Buenos Aires, Quito y otras ciudades del Cono Sur, además de que bajo ediciones EÓN publicó su última novela: El Torturador.
Antes de hacer un abordaje de análisis de la obra, no podemos olvidar mencionar que Ibargoyen sacó su poesía édita, que comprende desde 1956 hasta el año 2000, en un libro con el título de El Poeta y Yo, que es un amplio volumen cuya selección y presentación estuvo a cargo de Hugo Giovanetti Viola, estudioso de la obra de Ibargoyen. Saúl además durante mucho tiempo fue maestro en La Escuela Mexicana de Escritores de la SOGEM, además de que bajo el mismo sello de EÓN editorial se publicaron sus libros: Toda la tierra (novela) y Cuento a Cuento (relatos completos) y su poemario El escriba de pie, (edición de editorial Tintanueva) el cual mereció el Premio Nacional “Carlos Pellicer” en su edición del año 2002. Agréguense ensayos, entrevistas, artículos, poemas sueltos en la mayoría de las revistas literarias y periódicos importantes del país.
El volumen de El Poeta y yo por su extensión y por sus resoluciones poéticas, que abarcan cuarenta y cuatro años de madurez, perseverancia y fe en la poesía, merecería un ensayo completo aparte. Por el momento nos basta decir que El Poeta y Yo con el paso del tiempo se verá cada vez más como referencia obligada, tanto para estudiantes de Letras como para escritores en activo y poetas primerizos, es una obra enorme en todos los sentidos. Juan Gelman y Eduardo Milán (otro gran poeta de origen uruguayo entre nosotros) han celebrado sin ambages la poesía de Saúl Ibargoyen, quien, por supuesto, también perteneció al grupo de escritores de Latinoamérica y el Sur de Estados Unidos que en los años sesenta del XX formaron parte de El Corno Emplumado (hay que recordar que Julio Cortázar, ya con toda la fama y autoridad moral que tenía en ese momento, felicitaba y veía con muy buenos ojos las creaciones de lo que iniciaron Margaret Randall y Sergio Mondragón, que, finalmente, con la represión del tlatelolcazo el 2 de octubre de 1968 y que continuó posteriormente, terminó por hacer desaparecer a la revista).
Principalmente poeta, Saúl Ibargoyen maneja la prosa de largo aliento y el relato sin el famoso “desastre” que ocurre —según decía Augusto Monterroso—, cuando el poeta decide narrar. Saúl Ibargoyen logra ambas cosas con veracidad total y, además, en su prosa no se puede dejar de advertir y sentir el peso de la palabra que significa, por supuesto, que nuestro narrador es un gran poeta. Un rasgo característico de su prosa (algo que también ha mencionado Hugo Giovanetti Viola) es su tendencia hacia visiones escatológicas y muy lejos del tipo de edificaciones “estetizantes”. Ibargoyen nos confronta en su poesía hacia observar la necia oligofrenia del mundo y la obscenidad del ser humano cuando éste se comporta como perro. Y, si esto es así, Saúl no lo sabe de oídas: a su obra han de agregarse sus denuncias sobre los abusos de tortura en su país de origen y de México… Pues… ¿la verdad qué esperaban?
Lo primero que salta a la vista al leer al Ibargoyen narrador es su construcción maestra de un slang violento en la urdimbre del texto y entre el habla de los personajes, que no es un slang propiamente extraído de la calle o de los barrios bajos de las zonas urbanas de un país como México, pero que (y he ahí una de sus genialidades en cuanto a innovación estilística) inmediatamente nos es identificable, es un slang que Ibargoyen ha pulido en su expresión y en su decir y ese slang nos toca, se nos acerca como un filo, es parte de nosotros aunque de él no tengamos la experiencia real en estricto sentido, es un logro de poeta: esa vivencia del slang puesto al servicio de la literatura es la mejor arma del Saúl narrador en El Torturador que sacó de las quintaesencias del lenguaje violento de “un país que está a medio camino entre Uruguay y México” pero que definitivamente es parte de nuestra historia. Seríamos necios si no nos reconociéramos en ésta nueva novela suya, que apuesto, está todavía por verse su impacto en las letras mexicanas.
El Torturador narra, y tiene como personaje central a Escipión Carrasco, alias “el Machito”, alias el agente SSS007, quien terminará torturándolo todo, inclusive así mismo. Es “un hijo sin madre” identificable, no hay registro alguno de quién fue su progenitora en ningún lado; existió su padre, quien fue su primer torturador y en un enfrentamiento, pero amoroso, el padre muere; después y por medio de ese slang recorriendo toda la narración, se irá conformando la historia y saldrán toda una caterra de personajes: “los juanes”, el Coronel Dunviro, el Presidente del Estado Mesoriental, etcétera.
Saúl Ibargoyen es de los maestros que gustan recordar siempre la importancia del primer poema reconocido a nivel mundial de la humanidad: Gilgamesh, (en La Escuela de Escritores de la SOGEM donde me dio clase en el año 2000 ya lo hacía con vehemencia) poema que como se sabe, es un recorrido onírico y un viaje al mundo de los muertos que hacen Gilgamesh y su amigo Enkidú para encontrar el secreto de la inmortalidad. Según una entrevista que dio a Alejandra Silva Lomelí de El Sol de México, en donde la periodista arroja la pregunta desde el título mismo de su trabajo: “El Torturador: ¿novela polifónica?”
Pregunta Silva Lomelí:

El personaje principal de tu novela, Escipión Carrasco, es un incompleto de sí mismo, según tu misma definición. Carece de todo, incluso de una identidad inicial. Él tiene que forjarla solo, y en gran parte lo hace a través de sus sueños, que son catárticos y reveladores. ¿Nos puedes hablar sobre lo onírico en tu novela? ¿Cómo forman ha personalidad de Escipión?

Saúl Ibargoyan responde:

“Los sueños son viejo asunto en todas las culturas. Basta recordar el Poema de Gilgamesh. En cuanto a Escipión, ese ámbito pesadillesco que lo acosa tiene origen, sin duda, en las más que penosas experiencias de vida. En él hay un torturador activo hacia los otros y uno físicamente pasivo hacia sí mismo. Esas pesadillas, producto de lo cotidiano y de la ausencia materna, a más de las carencias de la pobreza, generan más pesadillas que, de algún modo, se trasladan a la brutal vigilia que el personaje habita. Su propia imaginación puede ser interpretada como un mal sueño permanente. Escipión, en parte, es resultado de esos revoltijos oníricos...”

Todos sabemos de la maestría polifónica en las novelas de Milan Kundera, pero éste asunto no va por ahí. El discurso narrativo de El Torturador sería novela polifónica al estilo de esas mezclas de habla más bien, de La Habana en Tres Tristes Tigres de Guillermo Cabrera Infante, que también parten de “revoltijos” oníricos nocturnos, pero es dolorosa la experiencia de leer El Torturador y, a pesar del aparente paralelismo entre estas dos obras, la verdad es que son todo lo contrario, pues como el mismo narrador nos recuerda: “la ficción también hiere”. La obra que hizo mundialmente célebre a Cabrera Infante, no es sino una celebración de los ámbitos nocturnos de Cuba bajo el régimen de Batista, pero la verdad es que El Torturador es todo lo contrario o, más exactamente, es el otro lado de la moneda de esa celebración, ya que, en el Estado Mesoriental donde se desarrolla la novela, casi podemos ver, en la figura y el contexto de Escipión Carrasco, toda la historia de impotencia, desgarramientos, caos y devastación en nuestros países de América Latina en el siglo dos XX, cuando des`e el poder, “la voz, agria de hipocresía, proclama que lo primero es el orden”, según dice uno de los poemas de protesta de Efraín Huerta.
Como lo sabemos todos los escritores mexicanos, los editores de libros, de revistas y suplementos culturales (toda publicación sobre las letras que se precie no puede nunca estar fuera de estos debates, encuestas y cuestiones) y demás gente cercana a los libros, en su número de abril de 2007 la revista NEXOS hizo una encuesta llamada “Las mejores novelas mexicanas de los últimos 30 años”. Yo creo que en el año 2020 se volverá a convocar a ciertos votantes exclusivos para otra encuesta que seguramente causará polémica y será llamada quizá: “Las mejores novelas mexicanas en las primeras dos décadas del siglo XXI”. Ojo: en ese entonces ya Carlos Fuentes, como figura y su gran conocimiento de los distintos Méxicos que somos, significará otra cosa para todos nosotros. De hecho, Ibargoyen arriesga mucho más que Fuentes en términos de novela política. La Voluntad y la Fortuna de Fuentes, por ejemplo, con todo y sus 552 páginas densas y espesas, palidece ante el verdadero horror de El Torturador y la maestría de su inquiatante final in crescendo. El Torturador va a estar en esa lista que seguro vendrá y quizá entre los diez primeros. Por su contundencia, su innovación estilística, su ironía amarga de triunfo pírrico, las carcajadas de borrachera que provoca, (¡no por otra cosa sino porque está escrita siempre desde el punto de vista del narrador que no deja descansar a nadie: ni a los personajes ni al lector, todos sufren y todos tenemos qué hacer catarsis ante El Torturador!) la solidez brillante de la historia en sí y por sí misma, así debería de ser. A éstas alturas todos sabemos ya qué es lo mejor de Jorge Volpi en su novelística (En busca de Klingsor), de Juan Villoro (sus recopilaciones de ensayos y la novela El Testigo), de Enrique Serna (El Seductor de la Patria), de Gerardo de la Torre (Su obra de cuentos y Ensayo General), de Guillermo Samperio (La Antología que le publicó Alfaguara) etc...
Abro un libro de ensayos críticos reciente de Geney Beltrán Félix (2009, publicado por la UNAM) cuyo trabajo es notable y ha sido muy comentado en el periodismo escrito: El Sueño no es un Refugio sino un Arma y leo: “¿para quién se escribe? ¿No es aterrador que el diálogo intelectual fuera del círculo literario sea casi nulo? [...] ¿La literatura va a quedar relegada sólo al cubículo universitario del doctor en letras? (pp. 75-76). El ya mencionado Cabrera Infante declaró en el Prefacio a la cuarta edición de Así en la Paz Como en la Guerra (1960) que un amigo suyo le había dicho: “cuando un escritor tiene un público es hora de que comience a escribir para él”. No concuerdo totalmente con las preguntas de Geney Beltrán. No creo que ni él mismo las acepte. Pero reconozco que me obligan a meditar, a volver sobre preguntas mías que ya creía resueltas y replantear la idea o, más bien, ese conjunto de ideas, referidas claro, a “la inmensa minoría” del público que tienen los libros y la literatura.
Una cosa sí es segura: El Torturador no es una novela hecha para escritores y periodistas solamente; es para todo lector, toda lectora, porque ese espacio narrativo “a medio camino entre Uruguay y México” del siglo pasado nos es dolorosamente próximo: Lomas Taurinas, Chiapas, Acteal, Tlatelolco, Oaxaca, el cura pedófilo Marcial Maciel, los filósofos marxistas Bolívar Echeverría y Adolfo Sánchez Vásquez, los jóvenes emos, el ejército en las calles y la tortura misma (Ibargoyen se adelantó a Presunto Culpable, el documental de moda) ¿No son todas esas cosas, acontecimientos, lugares, nombres, repito (y la lista verdadera es más larga) no nos son definitivamente próximos y nuestros? Son nombres, lugares y cosas que han surgido por la tortura, por nuestra tortura.

jueves, 21 de julio de 2011

Luto entre promotores por la muerte de "El Mane", José Manuel Vargas Reynoso, fundador y presidente de la Barra Nacional de Promotores Culturales 3d2




Luto e indignación entre los promotores culturales por el cobarde asesinato de El Mane.


El promotor cultural, fundador y presidente de la Barra Nacional de Promotores Culturales 3d2, "El Mane", José Manuel Vargas Reynoso, fue muerto por unos asaltantes en Cuernavaca, Morelos, México, la noche del pasado sábado 9 de julio.
La indignación entre promotores y artistas no se ha hecho esperar por una muerte más de la violencia que vive este país pero sobre todo por el asesinato de alguien que bregaba por la cultura como arma en contra de esa violencia.

martes, 5 de julio de 2011

Peri Labeyrie nos cuenta del Encuentro 3.Abr.11

Peri Labeyrie nos cuenta del Encuentro



La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo.



Isaac Newton




Hace pocos días, tuve el privilegio de asistir invitada y adherir como fotógrafa al 3er. Encuentro Latinoamericano de Escritores que tuvo lugar en México --en distintas localidades del Estado de Hidalgo --, organizado por la escritora mexicana María Cristina de la Concha Ortiz, presidenta de la ULatE (Unión Latinoamericana de Escritores). Además de lo interdisciplinario, siempre enriquecedor, para mí fue increíble el contacto y convivencia con importantes personalidades de las letras mexicanas y de otros países como El Salvador, Colombia, Brasil, Perú, Venezuela, Estados Unidos, Argentina.
Asomarme al mundo de las letras, la dinámica de sus intercambios, lo festivo de tantos amigos reencontrándose y reescribiendo una historia en común, hicieron de estos días, una experiencia fascinante por lo diversa, intensa e inesperada.
Capítulo aparte, fue la articulación paralela con el 6to. Equinoccio Enlace Huacalpalli 2011, con su Encuentro Indígena, donde las expectativas quedaron superadas por la maravilla de compartir el viejo ritual al pie de la pirámide de Huapalcalco (recuperada hace pocos años ), el colorido de las danzas rituales, la fortaleza de sus líderes dando batalla, fundamentalmente, para el reconocimiento y defensa de todo el movimiento de pueblos originarios mexicanos.
Por eso, en todo lo vivido, me pareció ver y sentir un México, dando lección al resto de países de la Región acerca de cómo enorgullecerse por un pasado que está vivo y habita no sólo en museos y bibliotecas,donde la diversidad es mucho más que un discurso político de ocasión, sino que desborda y emerge en cada manifestación de una realidad tan rica como inabarcable, por lo multicultural, multilingüística y plurireligiosa.
Sin grandes enunciados ni discursos, aunque con lo más auténtico de lo producido por poetas, relatores, narradores, entre otros, participamos privilegiadamente, de un esperanzador momento, que abre, quizás, nuevas instancias de intercambio en el seno de la llamada “Patria Grande”.
Si es cierto aquello que Borges decía… “pensar es olvidar diferencias”, México con su 3er. Encuentro Latinoamericano de Escritores, y demás eventos paralelos, pensó y puso sobre el tapete las diferencias y nos maravilló con ellas. Lo hizo generosamente, con voluntad de sumar a la construcción de una visión compartida.

Peri Labeyrie
Fotógrafa y Productora de TV
Córdoba – Argentina